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Inspección y calidad 11 min de lectura

El protocolo de una inspección, en el orden en que se hace

Una excavadora solo está fría una vez por día, y ese detalle ordena toda la inspección. El recorrido completo del patio, fase por fase: qué se mide con la máquina parada, qué con el aceite a temperatura, qué después de apagarla y qué se deja para el final.

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Grupo de operarios con equipo de seguridad manipulando maquinaria en obra
Foto: Pexels · licencia de uso comercial

Una excavadora se puede arrancar en frío una sola vez por día. Después de eso, el motor ya contó lo que tenía para contar y no lo vuelve a contar hasta mañana.

Ese detalle, que parece menor, es el que ordena una inspección entera. No se empieza por lo más importante: se empieza por lo que se pierde si se hace en otro momento.

Un inspector que llega, saluda, arranca la máquina para ver si anda y recién después se pone a medir ya perdió la prueba más barata y más reveladora del día. Lo que sigue es el recorrido en el orden real del patio, y por qué ese orden no es negociable.

El principio que ordena todo: hay pruebas que se gastan

En una inspección conviven dos tipos de observaciones. Las que se pueden repetir cuantas veces quieras (medir una zapata, fotografiar una serie, mirar un vástago) y las que existen una sola vez.

  • El arranque en frío. Humo, ruido y tiempo de arranque solo son legibles con el motor a temperatura ambiente. Una vez que la máquina arrancó, esa información se fue hasta el día siguiente.
  • El piso debajo de la máquina. Las manchas frescas de aceite, refrigerante y combustible se leen antes de mover el equipo. Después nadie puede decir cuál mancha es de hoy.
  • El aceite en reposo. El agua libre y los sedimentos decantan con la máquina parada muchas horas. Ese es el momento de mirar la varilla y el fondo del tanque hidráulico. La muestra de laboratorio, en cambio, se toma más tarde, con el aceite caliente y mezclado.
  • El estado en que el vendedor dejó la máquina. Qué hay en la cabina, cuánto combustible tiene el tanque, si la batería aguanta. Todo eso se acomoda entre una visita y la siguiente.

Por eso la secuencia arranca con la máquina apagada y fría, y todo lo que necesita calor va después. El resto del artículo sigue ese orden.

Antes de salir: las condiciones que el patio tiene que cumplir

Buena parte de las inspecciones que terminan incompletas no fallan por el inspector. Fallan porque el patio no estaba en condiciones de que se hiciera y nadie lo aclaró antes.

Estas cinco condiciones se acuerdan por escrito con el vendedor antes de fijar el día:

  1. La máquina no se arranca antes de que llegue el inspector. Es la condición número uno y la que más se incumple.
  2. Piso firme y nivelado, con espacio para trasladar la máquina algunos metros en línea recta y para girar la torre 360 grados sin obstáculos.
  3. Combustible para dos horas de trabajo y batería cargada. Una máquina con el tanque en reserva no se puede probar bajo carga.
  4. Máquina lavada, sobre todo el tren de rodaje y la parte inferior. El barro seco falsea la altura de zapata y tapa las fugas de los rodillos. Ese mismo lavado sirve después para el control fitosanitario del país de destino.
  5. Acceso a los compartimentos: capó, tanque hidráulico, mandos finales y puertos de prueba. Si aparece una llave que nadie encuentra, la visita se cae.

La llamada de la mañana

Confirmar la hora de llegada el mismo día tiene un efecto lateral útil: achica la ventana en la que alguien puede calentar el motor "para que arranque mejor". Un vendedor que insiste en arrancarla por su cuenta está eligiendo justo la única variable que se maquilla sin herramientas.

Cañerías y engranajes de maquinaria industrial, en blanco y negro
Cañerías y engranajes de maquinaria industrial, en blanco y negro.

Fase 1. Máquina parada y fría: identidad, fluidos y suelo

Todo lo de esta fase se hace sin tocar la llave. Son entre treinta y cuarenta minutos, y muchas veces deciden si vale la pena seguir.

  1. Identidad. Número de serie estampado en el chasis fotografiado en alta resolución, chapa de datos completa, número de motor y números de los componentes principales. Es el paso que más se saltea y el único que no se puede rehacer a distancia. El procedimiento está en cómo se verifica la identidad de una máquina.
  2. El suelo. Fotos del piso debajo del motor, de los mandos finales, del tanque hidráulico y de cada cilindro antes de mover nada.
  3. Fluidos en reposo. Aceite de motor en la varilla, aceite hidráulico en la mirilla, refrigerante en el radiador y aceite de mandos finales por el tapón de nivel. Se busca color, olor, emulsión lechosa, espuma y virutas.
  4. Cabina. Goma de joysticks, talonera del piso, asiento, pedales y switch de arranque. Nadie repinta una cabina para vender una excavadora, y por eso cuenta las horas mejor que el tablero.
  5. Estructura, primer pase visual. Luz rasante sobre pluma, brazo, raíz de pluma y bastidor de giro, buscando cordones frescos, masilla y diferencias de pintura.

Si en esta fase aparece una reparación estructural no declarada o una incoherencia grave de identidad, la inspección puede terminar acá. No tiene sentido cronometrar los ciclos de una máquina que no es la que dice ser.

Fase 2. El arranque en frío, que vale por media inspección

Se filma. Sin cortes, con un teléfono mostrando la fecha en cuadro, desde antes de girar la llave hasta un minuto después de que el motor quedó estable.

  • Cuánto tarda en arrancar y cuántos intentos hicieron falta.
  • El color del humo en los primeros segundos y a los treinta segundos: negro apunta a inyección o mezcla, azul a aceite quemándose, blanco a refrigerante entrando a la cámara.
  • El ruido con el motor todavía frío: golpeteos, silbido de turbo, tren de válvulas.
  • Los testigos del tablero: cuáles encienden, cuáles quedan encendidos y cuáles no encienden nunca, que también es un dato.
  • El blow-by, la presión de los gases del cárter, que se mide con instrumento y no se estima de oído.

Cómo saber si te la calentaron antes: la mano en el bloque y en el múltiple de escape antes de arrancar, y el indicador de temperatura de refrigerante al girar la llave. Un termómetro infrarrojo de bolsillo resuelve la duda en cinco segundos. Si la máquina está tibia, el arranque en frío queda para otro día y así se escribe en el informe.

Fase 3. Los quince minutos de calentamiento no son tiempo muerto

El aceite hidráulico frío es más viscoso: los ciclos dan lentos, las presiones dan altas y la deriva da baja. Con la máquina fría, una bomba gastada aprueba. Por eso hay que hacerla trabajar entre diez y quince minutos moviendo todos los circuitos, no dejarla en ralentí.

Ese rato se usa para lo que no depende de la temperatura y lleva tiempo:

  • Medición del tren de rodaje, componente por componente y posición por posición, que lleva entre veinte y cuarenta minutos por lado. Las siete medidas y cómo se leen están en cómo se mide el tren de rodaje.
  • Segundo pase de estructura, ahora con medidor de espesor de recubrimiento sobre pluma y brazo.
  • Mangueras, cañerías y colector rotativo del giro, buscando cuarteado, rozaduras y fugas activas.
  • Inventario de implementos: balde y su capacidad, dientes, martillo si va incluido, zapatas de repuesto, herramienta a bordo. Lo que no queda listado no viaja.

Cuando el aceite llega a temperatura de trabajo, la máquina ya tiene medio informe hecho.

Fase 4. Máquina caliente y trabajando

Recién acá empiezan las pruebas de rendimiento, que son las que se comparan contra la especificación del manual de servicio de ese modelo.

  1. Tiempos de ciclo, tres repeticiones por movimiento: pluma, brazo, balde, giro y traslación.
  2. Presiones de bomba y de válvulas de alivio, con manómetro en los puertos de prueba.
  3. Comportamiento bajo carga: exigir el hidráulico y mirar si el régimen del motor se cae.
  4. Traslación en línea recta veinte metros y vuelta. Si la máquina se va de lado, hay un mando final más lento que el otro.
  5. Giro completo en los dos sentidos escuchando la corona, y prueba del freno de giro.
  6. El resto del equipamiento en funcionamiento: aire acondicionado, luces, bocina, limpiaparabrisas y parada de emergencia.

El detalle de cada prueba hidráulica, con valores de referencia y los errores que dan falsos resultados, está en la prueba de deriva y los tiempos de ciclo.

Fase 5. Máquina caliente y apagada: la ventana de diez minutos

Se posiciona la máquina para la prueba de deriva, se apaga el motor, se marcan los vástagos y empiezan a correr entre cinco y diez minutos en los que nadie toca nada.

Esa espera es la única ventana del día en que el aceite está caliente, mezclado y quieto, que es exactamente la condición que pide un laboratorio para una muestra representativa. Por eso es cuando se toman las muestras de motor, hidráulico y mandos finales. Cómo se toma y cómo se arruina una muestra está en análisis de aceite en maquinaria usada.

Al terminar los diez minutos se mide el desplazamiento de cada vástago desde la marca, se verifica la deriva de giro y se aprovecha para mirar el cromado con linterna rasante.

Fase 6. Lo que se deja para el final, y por qué

La descarga del ECU va al final, no al principio. La razón es concreta: los códigos de falla que la máquina generó durante las pruebas quedan registrados en ese momento, y una descarga hecha antes de trabajar no los tiene.

El horómetro, en cambio, se lee y se fotografía al principio, junto con la identidad. Son dos lecturas distintas en dos momentos distintos, y en el informe aparecen las dos con su hora.

  • Log del ECU con horas registradas, combustible total consumido y códigos activos e históricos.
  • Ensayos no destructivos, si el pase visual de la fase 1 dejó una sospecha estructural. Van al final porque obligan a limpiar y a veces a decapar la zona, y porque condicionan la decisión más que cualquier otra medición.
  • Fotos de cierre: cada defecto encontrado con una referencia de escala al lado, cada instrumento en cuadro con el valor legible.
  • Acta de lo que no se pudo hacer. Si el patio no tenía espacio para trasladar, si no permitieron apagar el motor o si el ECU no se pudo leer, eso se escribe. Un informe que omite lo que no hizo está insinuando que hizo todo.

La cuenta del reloj: por qué es media jornada y no una hora

El tiempo de cada fase, con la máquina en el estado que corresponde
FaseEstado de la máquinaTiempo
Identidad, fluidos y sueloParada y fría30 a 40 min
Arranque en frío filmadoFría, arrancando10 min
Calentamiento + tren de rodaje y estructuraTrabajando40 a 80 min
Pruebas de rendimientoCaliente y trabajando40 a 60 min
Deriva y toma de muestrasCaliente y apagada15 a 20 min
ECU, fotos y actaApagada30 min

La suma da media jornada de trabajo por máquina, sin contar el viaje entre patios. Ese número explica por qué una agenda de tres máquinas en un día, en tres ubicaciones distintas, es en la práctica tres recorridos rápidos.

También explica una pregunta que conviene hacer antes de contratar a cualquiera: cuántas máquinas tiene agendadas esa persona para ese día.

Lo que invalida una inspección entera

  1. La máquina ya estaba caliente. Se perdió el arranque en frío, que es la prueba de motor más informativa que se puede hacer en un patio.
  2. No se pudo apagar el motor diez minutos. Sin eso no hay prueba de deriva, y sin deriva no hay evaluación real de los cilindros.
  3. No se verificó la serie estampada. Todo el resto del informe queda sin dueño: describe una máquina, pero no prueba cuál.

Cualquiera de esas situaciones convierte un informe de cuarenta páginas en un documento que no sirve para decidir ni para reclamar. Cuando ocurre, lo correcto es volver otro día, no completar el formulario igual.

El documento que sale de este recorrido tiene sus propias reglas, y las desarrollamos en qué tiene que traer un informe de inspección. En nuestra operación ese informe se entrega dentro de las 24 horas de la visita, con las medidas crudas y la hora de cada lectura.

Preguntas frecuentes

¿Se puede hacer una inspección seria en una hora?

No, si la máquina es una excavadora y se pretende medir. Solo el calentamiento del aceite lleva de diez a quince minutos, la prueba de deriva pide entre cinco y diez con el motor apagado y medir un tren de rodaje completo lleva de veinte a cuarenta minutos por lado. Una visita de una hora alcanza para descartar una máquina, no para aprobarla.

¿Qué pasa si el vendedor ya arrancó la máquina cuando llega el inspector?

Se pierde el arranque en frío del día. Hay dos salidas: volver otro día con la condición escrita, o completar el resto de la inspección y dejar constancia expresa de que la prueba de motor en frío no se pudo hacer. Lo que no corresponde es filmar un arranque de una máquina tibia y presentarlo como arranque en frío.

¿Y si la máquina está dentro de una nave y no se puede trasladar?

Se hacen las fases 1, 2, 5 y 6 completas, y de la fase 4 quedan afuera la traslación y el giro sin obstáculos. Eso significa que no se evalúan mandos finales ni freno de giro en condiciones reales. Es una inspección parcial y tiene que decirlo en la primera página, no en una nota al pie.

¿El comprador puede seguir la inspección por videollamada?

Sí, y ayuda más de lo que parece en dos momentos: el arranque en frío y la verificación de la serie estampada. Son los dos puntos donde la duda posterior es más cara y donde ver en vivo vale más que recibir la foto después.

¿Sirve el mismo protocolo para una cargadora o una motoniveladora?

La lógica de fases sirve igual, porque la temperatura y las pruebas que se gastan funcionan del mismo modo. Cambian los puntos de medición: en una cargadora pesan más los neumáticos, el convertidor de par y la transmisión; en una motoniveladora, el círculo de la hoja, los mandos de articulación y el juego de los pasadores.

Fuentes

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